ASOCIACIÓN MADRILEÑA DE PROFESORES INTERINOS COORDINADORA



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el punto es la esencia en Arte,

no encaja en el sistema, estorba,

pero se ve Madrid, 30 de enero de 2004

La línea despótica y represiva de la Dirección General de Recursos Humanos de la Consejería de educación de la Comunidad de Madrid ha quedado reventada por la Sentencia Nº 78/03 del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid en el caso de la profesora interina María Eumelia de la Cruz Morales, vicepresidenta de AMPIC, que había sido defenestrada de las listas de Francés de Escuela Oficiales de Idiomas.

El vandalismo de la Consejería de educación, empeñada en aplastar y triturar los más elementales derechos de los trabajadores, ha llegado a tales extremos de aberración que la justicia, " su justicia", que en tantas ocasiones actúa como dócil brazo ejecutor de las órdenes administrativas, se ha visto en la obligación de desautorizar las actuaciones de una administración que lleva años moviéndose en la más absoluta ilegalidad y que tiene por costumbre arrojar al cubo de la basura, la vida y los méritos de trabajadores que llevan años y años en las cada vez más ingratas tareas docentes.



La última sentencia echa por tierra una de sus más infames cacicadas. El relato de los hechos nos lleva a la convocatoria de oposiciones del año 2002, oposiciones, que como todo el mundo sabe o debe saber no son más que una pura coartada para despedir a los trabajadores interinos y provocar una constante rotación en el empleo. No obstante se especificaba en las bases de la convocatoria la permanencia en las listas de interinos, con independencia de presentarse o no al proceso selectivo, estableciéndose dos vías para acceder a las listas: la participación en los procesos selectivos o la presentación de solicitud, que era optativa para los que figuraban en las listas anteriores. A este elemental derecho se acogieron algunos trabajadores entre los que estaban María Eumelia de la Cruz. El problema es que estamos bajo la férula de una Consejería de Educación, que se mueve en el puro despotismo que le dictan sus caprichos y que castiga con furia mezquina a todo el que osa desafiar sus granujadas. De esta forma, cuando se hicieron públicas las listas, los interinos que se acogieron a la segunda modalidad se encontraron con la desagradable sorpresa de que se les había excluido de las listas de Escuelas Oficiales de Idiomas. De nada sirvieron las protestas, las reclamaciones o la denuncia pública del atropello en los actos públicos de adjudicación de destinos del verano de 2002, todas ellas se estrellaron contra la prepotencia y la soberbia de una administración, que cuenta además con toda la manada de los mal llamados sindicatos (CCOO, UGT, STEM, CSIF, ANPE), en realidad Piezas bien "engrasadas" del poder, que "gestionan " lo que ellos llaman la política social. Burdo eufemismo tras el que se oculta el engaño, la manipulación, la mentira y la venta continua de los derechos de los trabajadores. Ni uno de ellos hizo ni siquiera el más mínimo gesto. No obstante, incomodada por la barrabasada o remordida por la mala conciencia, la Conserjería accedió a una de las típicas chapuzas para salir del paso, integrar a alguno de los afectados en las listas de secundaria. AMPIC y Maria Eumelia de la Cruz, no se dieron por satisfechos y emprendieron la vía judicial.



En noviembre de 2003, la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid anula y desautoriza a la Consejería de educación de la Comunidad de Madrid. El texto no puede ser más tajante "Debemos, en consecuencia, condenar a la Consejería de Educación de la Comunidad Autónoma de Madrid a incluir a la apelante en el listado a desempeñar puestos en régimen de interinidad del Cuerpo de Escuelas Oficiales de Idiomas en la especialidad de Francés, rectificando el publicado el 24 de julio de 2002, debiendo ser indemnizada de acuerdo con lo indicado en el Fundamento de Derecho Tercero de esta Sentencia".

De este episodio debemos extraer, una vez más, la enseñanza de que sólo la lucha continua y constante puede hacernos plantar cara con éxito ante las arbitrariedades de nuestro patrón. La resignación, el callarse, el tragar, o la aceptación de sus chanchullos sólo nos conducen a la derrota. Para ello es imprescindible la organización en un sindicalismo auténtico, entendiendo como tal a aquél que no depende para su supervivencia de los estipendios generosos de la patronal y del Estado. Y sobre todo, saber lo que queremos y hacia donde vamos. La lucha diaria no debe hacernos perder de vista nuestros objetivos: la fijeza y estabilidad en el empleo como algo irrenunciable.

¡NO MÁS REPRESIÓN! ¡BASTA YA DE PRECARIEDAD!

¡EVENTUALES E INTERINOS A FIJOS!